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Annie Easley



Queremos conocer mujeres de todo tipo. Sobre todo de esas que nos enseñan que estamos capacitadas para lo que sea y en cualquier ámbito. Para ello, primero nos debemos arropar entre nosotras, y rodearnos de mujeres que nos sepan inspirar, motivar y potenciar todas nuestras cualidades. Pero también, necesitamos estudiar, conocer, y alumbrar a las grandes de la historia, que a menudo están invisibilizadas.  En este espacio, queremos compartir aquellas figuras que nos pueden ayudar a vernos en el pasado para visualizarnos en un futuro. Annie Easley es una de ellas. Annie fue la mujer que dio paso a todas las mujeres en la carrera espacial. 

En su historia personal, siempre puntuó la importancia que tenía su madre como figura relevante para su motivación:

Mi madre siempre me decía: "puedes ser todo aquello que quieras ser; No importa cómo seas, del color que seas o cuál es tu talla. Puedes ser exactamente lo que quieras. Sólo tienes que currártelo". Y a día de hoy lo sigo pensando. Annie Easley

Annie creció en Alabama, en una época donde estaba casi prohibido ser negro, y mal visto ser mujer (sobre todo, una mujer  autosuficiente). Estudió Farmacia en la Universidad de Louisiana, pero por motivos ajenos a ella no pudo terminar su carrera. Aún así, cuando se enteró de que había plazas para trabajar y formarse en la NACA, echó su solicitud, dando comienzo a su largo y apasionado camino en las matemáticas y en la investigación del espacio. Annie empezó siendo una computadora humana, es decir, realizaba los cálculos a mano hasta que la tecnología remplazó este tipo de empleo. Aún así, mientras trabajaba a tiempo completo, volvió a la Universidad para graduarse en matemáticas, y seguir desempeñando un papel fundamental en la historia evolutiva de lo que hoy en día es la NASA.



Annie nunca se detuvo ante sus objetivos, ni se dejó amedrentar por los prejuicios racistas, sexistas que rigen la sociedad. Al contrario de esto, marcó su propio camino y desempeñó un papel clave en la búsqueda de una sociedad más justa, ejerciendo como consejera de igualdad de oportunidades en la NASA, donde trataba de ajusticiar cualquier discriminación por género, raza o edad. 

Soy consciente de que la gente tiene sus sesgos y sus prejuicios, sí. No tengo la cabeza enterrada bajo la arena. Pero mi actitud es que si no puedo trabajar contigo, trabajaré alrededor de ti. Nunca me he sentido tan desanimada como para abandonar. Esa puede ser la solución para algunas personas, pero no es la mía. Así que sí, estoy segura de que a mí, como a mucha otra gente, se me ha juzgado, no por lo que puedo hacer, sino por mi aspecto. Sí, estoy segura de que eso ha pasado. Pero como he dicho, no dejaría que eso me hundiese. Annie Easley.
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