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La belleza es subjetiva

Campaña United Colors of Benetton

No creo que sea novedad decir que el pelo afro nunca ha formado parte de los cánones de belleza. Soy mestiza, de tez blanca y rasgos caucásicos pero mi hermoso afro siempre ha estado ahí, recordando de dónde vienen parte de mis raíces. Como otras muchas mujeres mestizas y negras en España, desde que era pequeña he soportado diversos comentarios, burlas y chistecitos referidos a mi pelo. He crecido con ello, por lo que considero que pocas cosas a estas alturas del partido van a sorprenderme en este sentido. 


Cuando voy a trabajar suelo llevar el pelo recogido por dos motivos: uno, por comodidad y dos, porque trabajo con niños y niñas a los que como a todos los peques, les gusta explorar. Tocar, tirar e incluso por qué no, meterse en la boca cualquier cosa que les resulte llamativa, entre ellas mi pelo. El caso es que el otro día me dio por llevar el pelo suelto al trabajo y uno de mis niños, mientras caminábamos y yo le preguntaba por su día me dijo: "¡Eres fea!". No voy a mentir, en el momento me entraron muchas ganas de reír porque no me lo dijo enfadado, ni en respuesta a nada. Lo soltó como si simplemente quisiera informarme. Como quien te dice algo tan objetivo como “tienes una mancha” para que te limpies. Probablemente no pretendía enfadarme ni hacerme daño con el comentario. 

Más tarde, ya en casa, me puse a pensar sobre lo sucedido y reparé en que no era la primera vez que uno de  mis niños hacía un comentario de este tipo cuando llevo el pelo suelto. Así que empecé a reflexionar acerca de si los niños, ya desde muy pequeños, han desarrollado y asumido el canon de belleza establecido socialmente. Utilizo el término “desarrollar” porque considero que hay varios factores que influyen en este aprendizaje pero sin duda, un factor clave es la educación. Enseñamos a los niños qué está bien y qué está mal en función del contexto en el que les educamos y probablemente, del mismo modo, les enseñamos qué es bello y qué no lo es. Les transmitimos desde muy pequeños, de forma objetiva, algo tan subjetivo como la belleza. 

Campaña United Colors of Benetton

En ese momento de reflexión, pensé en esos niños y niñas racializados, con rasgos físicos diferentes al canon de belleza establecido en nuestra sociedad. Aunque esto no se reduce a lo racial, pues lo mismo pasaría con el niño gordo, la niña que tiene granos… En definitiva, con cualquiera que no se corresponda con lo que se ha establecido como bello. Como ya he dicho, considero que mucho tiene que ver esto con la educación y por tanto, lo primero es ser consciente de ello; lo segundo, atribuirnos la responsabilidad de educar teniendo en cuenta la diversidad y lo tercero, aplicar esto últimoEn este caso concreto me estoy refiriendo a características físicas, por el comentario que motivó mi reflexión, pero educar teniendo en cuenta la diversidad va mucho más lejos que esto.

No obstante, como aquí empezamos hablando del concepto de belleza, terminaré también refiriéndome a éste con algunas propuestas que nos permitan, como educadores y adultos, enseñar que no hay un único modelo de belleza y que si hay algo bonito en la belleza humana es precisamente la diversidad. Te animo a añadir propuestas que se te ocurran:

  • Eduquemos en la realidad de que no todos somos iguales. Si hay algo claro es que todos y todas somos distintos. Es difícil hablar de un tipo de belleza cuando hay miles de millones en todo el planeta, cada persona constituye una en sí misma.

  • Evitemos el etiquetado “esto es bonito”, “esto no lo es”. Si queremos hablar de belleza, que sea destacando lo bonito de que todos y todas seamos distintos. Los cánones de belleza han ido variando con el tiempo y la localización. Reflexionar sobre esto nos ayuda a entender lo absurdo de hablar de un tema tan subjetivo como si de algo objetivo se tratase.

  • Visibilicemos distintos modelos de belleza. Hasta hace muy poco, en los libros escolares de este país no aparecían niñas y niños racializados, lo que convertía cualquier rasgo distinto al caucásico, como poco, en raro. Ahora lo tenemos un poco más fácil, no obstante tenemos que poner mucho de nuestra parte. Ofrezcamos libros, películas, juguetes y cualquier otro elemento para peques donde los protagonistas sean niños y niñas con rasgos diversos, así como es la vida real. 
Lucía Guerrero
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