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"Viajar"



Cuando era más joven pensaba que había ordenado mi plan de vida. Me veía con un buen trabajo y novio formal y  teniendo un bebé sobre los 27... Obviamente nada de esto ha sucedido. Lo que realmente ha pasado han sido una serie de relaciones tóxicas, el tener que mudarme de casa en casa y salir de la universidad con un título pero sin trabajo... Pero por suerte también: viajar, muchos viajes.  


A principios de los 20 no tenía idea de quién era, quién quería ser o cómo llegar allí. Traté de forjar relaciones  de amistad con personas que al final me demostraban que no eran tan buenas para mí. A medida que iba visualizándome desde fuera, me asustaba cada vez más cada decisión que tomaba, me preocupaba demasiado el hecho de cometer errores y no dar con lo acertado, no sabía cómo podía llegar a expresarme ante el mundo. Era toda una lucha entre mi ser joven, económica y emocionalmente inestable y mi yo maduro. Toda una lucha por reafirmarme. Hasta que me fui al extranjero por primera vez. No era la primera vez que viajaba, anteriormente había estado en otros varios sitios; pero fue la primera vez que me iba a buscar la vida en otro lugar. A aprender otro idioma. A conocer gente nueva. A trabajar. 



Realmente fue una decisión que no me costó mucho valorar. En ese momento estaba bastante deshecha, no tenía nada que perder y no era más que un viaje, así me lo tomaba. Pero todo el mundo me decía, "que valiente eres" o preguntaba ¿cómo lo vas a  hacer allí? ¿no se te hará muy pesado? no sabes hablar el idioma" Así que dejé de compartir mis planes con la gente, y simplemente decidí llevarlos a cabo. Casi me fui sin decírselo a nadie, sólo a los más cercanos, y a los que sabían que las únicas frases necesarias eran del tipo: "vuela alto". Así fue la primera vez que viajé sola y fue cuando comencé a encontrarme a mí misma. De pronto me hice más severa en mis creencias, en las expectativas de mi vida, y sobre todo en saber conocer quién era. 

El viaje lo disfruté por el simple hecho de estar viajando, todo me sabía diferente y especial: el traqueteo de la ciudad, la habladuría de la gente, lo que observaba por las ventanas, lo que veía en las calles, cuando me sentaba en el campo y observaba a los caballos, las vacas, las ovejas, las casas, las granjas, los edificios, cuando hablaba con la gente o simplemente les escuchaba, cuando paseaba por la playa. Disfrutaba enormemente de ese tiempo a solas que nunca antes había tenido, y mis pequeños ratos libres los aprovechaba para viajar en bus a cualquier lugar desconocido (todos lo eran), leer, reflexionar, relajarme, pensar en mi futuro y dejar que se proyecte sobre una pantalla en blanco hasta que quedaba bien enfocado; pero también conocí a personas increíbles por las que, a día de hoy, haría cualquier cosa. Cuando volví de ese primer viaje, corté lazos con la gente que no me hacía bien e hice una regla para ponerme en primer lugar. Y ese cambio obviamente se notó en mi estilo de vida y en la salud de mi mente.




Ahora con 28 años sé quién soy, pero eso no significa que no seguiré creciendo y evolucionando. Desde aquel primer viaje, han habido muchos más, y todavía quedan... Aún tengo muchas metas que conquistar. Desde una edad temprana, se nos pregunta qué queremos ser cuando seamos mayores, quiénes son nuestros amigos, qué disfrutamos... Tal vez, es hora de dejar de hacerse tantas preguntas vacías y buscar más respuestas con sentido Quiero decir, hay que viajar. Viajar para encontrarse. Viajar para ver lo que hay más allá de lo que ya conoces,  experimentar ese pánico que te exhorta a tomar decisiones y ser capaz de disfrutarlo. 


Con esta experiencia vivida inauguramos nuestra sección de "Viajar", donde compartiremos nuestras historias de viaje, tips y recomendaciones, curiosidades, inspiraciones, dificultades (porque viajar no es sólo algo bonito; a veces también es duro y complicado)... 
Somos muchas las que aún viajando, sentimos que nos queda mucho por ver y experimentar, por hacer y por probar. Yo todavía quiero ser más segura, más asertiva, divertida y atrevida. Quiero aprender más idiomas y necesito aprender más de la gente. ¿Cuál es el punto de partida? Tomar riesgos, cometer errores... y viajar.
Jennifer  Sam


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