Magazine

Juana Azurduy: la flor del Alto Perú


Las mujeres, muchas veces, somos protagonistas de ese lado de la historia que no nos quieren contar. Si hacemos un recorrido a lo largo de los momentos más destacados  e importantes de la humanidad, la figura de la mujer queda relegada a un segundo plano. Pero en TAOVA estamos para mostrarte aquello que no quieren que sepas. Desde aquí, “redescrubiremos” a las mujeres que marcaron un antes y un después en nuestra historia.


Hoy te vamos a presentar a una mujer que fue clave para la Guerra de Independencia de Bolivia (1810-1825). Ella formó parte de La Revolución de Chuquisaca, la cual fue la primera etapa de los gritos libertarios en Bolivia, con su escuadrón conocido como Los Leales. Con estos pocos datos ya te puedes imaginar que papel jugó en esta guerra: ella fue una patriota, guerrera y luchadora que llegó a comandar tropas... ¿Sabes de quién estamos hablando?

Se llamaba Juana Azurduy Fernández. Nacida en Chuquisaca el 12 de junio de 1780; Tras la muerte prematura de sus padres,  sus tíos decidieron ingresarla en el convento de Santa Teresa  con el objetivo de convertirla en monja. Era la solución más fácil, ya que la educación que su padre le había inculcado a su hija, basada en la rebeldía y en la libertad, se contradecía con la disciplina de sus nuevos tutores, con quienes las peleas eran frecuentes. Por ello, finalmente fue expulsada del convento debido a “su irreductible conducta altiva”, según justificó la Madre Superiora. 

Tras su salida, el amor llamó a su puerta y en 1805 se casó con Manuel Ascensio Padilla, quien introduciría años más tarde a su mujer en la causa revolucionaria. Tras tener  4 hijos, Juana junto a su esposo fueron considerados rebeldes al unirse a la insurrección que comenzó en el Alto de Perú. Fue entonces cuando ella se unió a la lucha.




Tras el estallido de la revolución independentista de Chuquisaca el 25 de mayo de 1809, Juana y su marido no dudaron dos veces y se unieron a los ejércitos populares. Juana colaboró activamente con su marido para organizar el escuadrón que sería conocido como Los Leales, el cual debía unirse a las tropas enviadas desde Buenos Aires para liberar el Alto Perú. Durante el primer año de lucha, Juana se vio obligada a abandonar a sus hijos y entró en combate en numerosas ocasiones. 

El caso de Juana no fue una excepción; muchas mujeres se incorporaban a la lucha en aquellos años pero ella destaca por su valentía, su destreza en el campo de batalla y por demostrar  que era tan capaz como cualquier hombre:

- Juana Azurduy estuvo al frente de un ejército de indias, mestizas y criollas, apodadas “Las amazonas” (10,000 personas), dispuesta a dar la vida por la liberación de sus pueblos.  

- Una vez, durante los primeros años de revolución, su marido le encomendó la defensa de la hacienda de Villar. Mientras él dirigía un ejército hacia la región del Chaco, los realistas atacaron Villar para cortar la retirada al general Padilla y Juana lo defendió sólo con 30 fusileros. Consiguió salirse con la suya ¡y acabar con todos!

- Libró más de treinta combates.

- En 1810, se incorporó al ejército libertador del argentino Manuel Belgrano, quien llegó a entregarle su propia espada en reconocimiento a su labor y la convirtió en la primera mujer en integrar el Ejército Argentino.

- En agosto de 1816, se unió a la guerrilla del argentino Martín Miguel de Güemes y liberó el norte de Argentina del control realista.

A pesar de todos sus logros, Juana y su marido vivieron momentos extremadamente complicados en medio de la lucha, tanto que sus cuatro hijos murieron de hambre. Poco tiempo después, Juana estando embarazada de su quinto hijo, fue herida durante la batalla de La Laguna (13 septiembre 1816). Ni un embarazo llegó a frenar a esta mujer. Sin embargo, un día después en la batalla del Villar, quedó viuda cuando su esposo intentó rescatarla.

El cuerpo de su marido fue colgado por los realistas en el pueblo de la Laguna, y Juana se halló en una situación desesperada: sola, con una niña recién nacida y con los ejércitos realistas controlando eficazmente el territorio. A pesar de las adversidades intentó retomar su acividad uniéndose a la guerrilla de Martín Miguel de Güemes, que a la muerte de este caudillo se disolvió la guerrilla. Juana se vio obligada a malvivir en la región de Salta.

Murió el 25 de mayo de 1862 en la provincia de Jujuy, a los 82 años de edad, en la soledad, el olvido y la pobreza absoluta, fue enterrada en una fosa común y 100 años después sus restos fueron exhumados y depositados en un mausoleo que se construyó en su homenaje en la ciudad de Sucre.

Azurduy lo fue perdiendo todo, su casa, su tierra, cuatro de sus cinco hijos, su esposo… Pero jamás la dignidad, el coraje y la firme voluntad revolucionaria. Se mantuvo firme y defendió sus convicciones, su libertad y sobretodo la liberaciación de su pueblo. Ella no miró su condición: mostró su gran entereza y su valentía. Hoy nos sirve como un ejemplo claro de que las mujeres podemos tomar el papel que queramos en esta sociedad patriarcal, siempre y cuando luchemos con todas nuestras fuerzas por llegar a nuestras metas.

Rebeca Nguissani
SHARE:

No hay comentarios

Publicar un comentario

Blogger Template Created by pipdig