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La regla 2.0 (MODO: Enfado)



Para muchas, tener la regla no es algo agradable. La tiranía de las hormonas que nos llevan al límite físico y emocional es un proceso que sabemos aguantar con demasiada endereza. Y como si no pasara nada, seguimos con nuestra vida, intentando disimular lo que sentimos en cada momento... Pero a veces es inevitable, e innecesario. En mi caso, basta que alguien me lance la típica pregunta de ¿Qué te pasa? ¿Te va a venir la regla? para despertar a la asesina que llevo dentro... Pero a veces también basta con aceptar el hecho de que  estoy irritable, y con todo el derecho del mundo, ¿no es así?  La menstruación no son sólo días de sangrado, sino todo un proceso cíclico que nos cambia el cuerpo y el ánimo. Y hoy me pilla en... Modo enfado.


"Ya ha pasado un mes y vuelves a mi vida… De manera distinta, pero nunca pasas desapercibida.

Desde que me levanté tengo el ceño fruncido y nadie me ha hecho nada malo... ¡No ha dado tiempo! Sólo me he despertado, he seguido mi rutina matinal y ya estoy de mal humor. Aún no me he cruzado con nadie… Y sin embargo, ¡estoy enfadada con todo el mundo! Mientras me visto, escucho roncar a mi novio… Lo hace cada día pero hoy, ese sonido tan irritante, me taladra la cabeza... ¡Joder! Odio sus ronquidos. Mientras camino me tropiezo con algo, y... ¡Mierda! ¿Por qué no colocará bien sus cosas? Le odio.

Tengo dos llamadas perdidas de mi madre… ¡Que pesada! ¿Qué querrá? La odio.

Me miro en el espejo y me odio a mí misma... Debí acostarme antes ayer, ¡qué ojeras! Debí comer ensalada y no hamburguesa, ¡mira qué tripa ahora! Debí ir al gimnasio... Debí, debí, debí… Por todos esos debí que nunca hice... ¡Me odio!

Si fuera un día cualquiera dejaría pasar por delante a estas señoras mayores que esperan su turno fuera de la parada de autobús... ¡Pero hoy NO! Me tienen harta, ¿por qué no se ponen en la fila como todas? Las odio. 

En mi trabajo al que le consagro toda mi dedicación, estoy haciendo horas de más y asumiendo responsabilidades que no son mías… Normalmente me siento plena pero hoy sé que solo soy una pringada. Está decidido, tengo que buscar otra cosa. Odio este trabajo... 

Con el odio a mis espaldas, reconozco mi síndrome premenstrual modo "no me hables… ¡Que muerdo!" en sentido literal. Y es en estos momentos en los que solo un trozo de chocolate merece todo mi amor.  Pero del amor al odio dicen que sólo hay un paso y nada más tragar: ¡Maldito chocolate! Irás directo a mis caderas... Te odio". 

Nuria Gómez


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