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Home Office | 4 reglas para ser productiva trabajando desde casa




Trabajar desde casa, es un privilegio. En esta época del año además es algo seguro y necesario. Pero seamos sinceras, no es fácil seguir el ritmo si no se está acostumbrada. Si te estás iniciando, hay algunas cosas que deberías saber para facilitar esta transición, las 4 reglas (y excepciones) para ser esa persona productiva y libre de ansiedad que trabaja desde un rincón de su casa.





1
Levantarse, bañarse y vestirse 
incluso sin tener que ir a ninguna parte..



Cuando trabajas en una oficina, te levantas, te preparas para el trabajo, viajas hasta allí y luego comienzas a trabajar. Pues ¿por qué no hacer lo mismo trabajando desde casa? Lo más sencillo puede ser despertarse e inmediatamente encender el pc o teléfono y comenzar a trabajar. Pero, dada mi experiencia, éste es el error de principiante número uno.


Aunque trabajes desde casa, prueba a seguir el mismo proceso de preparación que haces cuando vas a la oficina. Levantarse, ducharse, vestirse… Y viajar hasta tu puesto de trabajo en la otra habitación de tu casa. Con esto no estoy sugiriendo la obligación de presentarse con un "atuendo formal", ni siquiera el hecho de plantarse unos vaqueros creo que sea el juego más apropiado; pero, créeme, pasar del pijama a un simple outfit aseado y casual ayudará mucho a hacerte sentir como una persona adulta funcional.




2
Acondicionar bien el espacio

La casa ofrece una gran cantidad de distracciones, desde la televisión hasta las tareas domésticas y, por supuesto, la eterna opción de volver a la cama. Pero tú sabes más que eso.


Para trabajar debes crear un entorno visual que te inspire a hacer tu mejor trabajo. No importa qué tipo de espacio de trabajo tengas, los metros cuadrados de tu habitación, o cuál sea tu carrera o profesión, simplemente trata de hacer de tu espacio un lugar que te motive, allá donde tus objetivos sean visuales, y aquel que te aporte una mini visión más cómoda y tangible para trabajar de forma inteligente y en la posición correcta.




3
Establecer límites.


La mejor manera de planificar el día es entrar en detalles y hacer una lista estricta de las cosas por hacer; escribir las tareas diarias y objetivos y también los otros detalles que normalmente te distraen. Por eso no está mal tomar unos minutos por la mañana para anotar los objetivos (y límites) del día.


Y digo límites porque también debes asegurarte de tomar tus descansos y estiramientos cada cierto tiempo, para no acabar saturada.




4
Desconectar

Puede que, por absurdo que parezca, lo que más se eche de menos de trabajar en la oficina sea montar en transporte público. Sí, el tráfico es horrible, el metro siempre está hasta arriba... Pero es bonito poder separar de manera tan clara donde trabajas y donde no, y disfrutar de esa tregua intermedia. Cuando se trabaja en casa, se vive en un eterno retorno. Por eso, desconectar la aplicación de comunicación que se usa en el trabajo y pasar del punto verde al rojo, sea quizás el mejor punto de partida.


Acto seguido, calzarte unas mallas, y empezar a a mover el cuerpo con ejercicios que te obliguen a olvidar todas esas emociones laborales (estrés, confusión, agotamiento) vividas durante el día. En cierto modo, sudar aunque sea brevemente, va a ser como despistar a tu sombra por un rato.
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