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HAPPY EARTH | Buenas Nuevas que el Confinamiento está trayendo a Nuestro Planeta

POR ESTER MBOMIO LAGAR 




Desde que la humanidad se encuentra batallando contra la actual pandemia del Covid-19, el funcionamiento de la sociedad global tal y como lo conocemos hasta el momento ha cambiado de forma significativa. Un indefinido estado de incertidumbre y contingencia está obligando a la mente humana a readaptarse y expandir la conciencia colectiva a un nivel hasta el momento inadvertido. 

Seguro que tú también lo has notado. Y es que, en los últimos tiempos, hemos sido testigos de cómo el medio ambiente ha sido un aspecto de prioridad fortuita. Pero la desaceleración de todas nuestras actividades está nutriendo a un beneficiario olvidado: el medio ambiente. Y no sólo eso, a consecuencia también se está creando un espacio de oportunidad perfecto para redefinir todos esos patrones de conducta erróneos y completamente opuestos a una previsión de vida sana y sostenible para un "todos" a largo plazo.
Mientras que el "Corona" nos ha obligado a parar a la fuerza, nuestro planeta y sus ecosistemas están recuperándose de la sobreexplotación a la que han sido sometidos durante las últimas décadas. Y eso ha traído consigo Buenas Nuevas. 





¿Quieres hacer un breve viaje sobre los datos positivos que el actual confinamiento está trayendo al medio ambiente?


El aislamiento social, el parón de las actividades de producción a escala masiva y la drástica disminución en el número de vuelos, han estimulado una reducción notable en las emisiones de dióxido de carbono, mejorando la calidad del aire que respiramos.


Igualmente, sin percatarnos de ello, desde enero del 2020 ha habido una reducción sustancial de la concentración de contaminación por dióxido de nitrógeno (NO2) -una sustancia nociva emitida mayoritariamente por los vehículos de gas, centrales eléctricas y demás máquinas encargadas de quemar combustibles fósiles- en el ambiente.

Los cielos despejados y azules vuelven a verse; fauna salvaje vuelve a acampar a sus anchas por lugares sorpresivos como el Parque Nacional de Yosemite o la Casa de Campo de Madrid; los canales de Venecia lucen limpios como hace tiempo no se veían, pudiéndose apreciar peces y otras especies a través de sus aguas cristalinas... al final los animales deambulan más libremente sin una multitud que los avasalle.



Nuestro Planeta está diseñado para (auto)depurarse, si se le deja, y los ecosistemas son resilientes como característica teórica de su propia naturaleza. “Quedarnos en casa”, no solo está evitando propagar este dichoso virus, sino que felizmente también está propiciando que la Tierra pueda recuperarse.

Aun con todo, no tenemos que confiarnos: la Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha advertido que la reducción de dichas emisiones no son sustituto de acciones contra el cambio climático.


A su vez, Inger Andersen, Directora Ejecutiva del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP), también coincide en que esta bajada de las emisiones y mejora de la calidad del aire es solo temporal, y ha destacado que la pandemia debería servir de lección para abordar la necesidad no negociable de construir una economía más sostenible, eficiente para las personas pero también para el planeta.


Todavía queda mucho por hacer. Una vez termine el estado de alarma, las consecuencias podrían ser incluso peores si no tomamos conciencia en torno a la adopción de acciones reales que nos permitan proteger nuestro planeta.





¿Aprenderemos la lección y pondremos remedios reales a tiempo?


[¡] ¿Se te ocurre qué clase de medidas efectivas podrían adoptarse a fin de proteger nuestro Planeta una vez termine el confinamiento?

¡Comenta en la espacio para comentarios! Te leemos. 
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